Gestores de contraseñas: qué mirar antes de decidirte
Mucha gente reutiliza unas pocas contraseñas en decenas de cuentas. Es comprensible, porque recordar cientos de claves distintas no es realista. Un gestor de contraseñas lo resuelve guardando tus credenciales en una caja fuerte cifrada, de modo que solo tienes que recordar una contraseña maestra robusta. Esta guía explica qué comprobar antes de elegir uno, tanto si lo usas solo como con un equipo pequeño.
Qué hace realmente un gestor
Genera contraseñas largas y aleatorias, las guarda y las rellena en las webs correctas. Muchos también guardan notas seguras, datos de tarjetas y generadores de códigos de un solo uso. Un buen gestor además te avisa si una web que usas ha sufrido una filtración conocida o si has repetido una contraseña.
La guía actual del organismo de estándares estadounidense NIST va en la misma línea: las webs deberían aceptar gestores y autocompletado, no imponer reglas de composición arbitrarias como «una mayúscula y un símbolo», y dar prioridad a la longitud. Para contraseñas usadas como único factor, sus directrices actuales de identidad digital fijan un mínimo de 15 caracteres. Un gestor hace que tener claves largas y únicas no cueste esfuerzo, y ahí está su utilidad.
Criterios que importan
- Modelo de cifrado. Busca un proveedor que indique que la caja fuerte se cifra en tu dispositivo antes de sincronizarse, de forma que la propia empresa no pueda leer tus datos. Comprueba que está documentado en su página de seguridad, no solo en la comercial.
- Compartir. Si trabajas con un socio, un autónomo o empleados, necesitas una forma de compartir un acceso sin pegarlo en un chat. Las carpetas compartidas con permisos son mejores que una hoja de cálculo compartida.
- Verificación en dos pasos y passkeys. Comprueba que el gestor admite llaves de seguridad o una app de autenticación para su propio acceso y que puede guardar passkeys. NIST señala que las contraseñas por sí solas no resisten al phishing, así que conviene usar passkeys o llaves de seguridad donde la web lo permita.
- Recuperación. Averigua qué pasa si olvidas la contraseña maestra. Algunos servicios no pueden recuperar tu caja fuerte en absoluto, lo cual es seguro pero poco indulgente. Decide el método de recuperación antes de necesitarlo.
- Plataformas. Debe funcionar en el móvil, el navegador y el ordenador, y permitir exportar tus datos en un formato estándar para poder irte más adelante.
- Controles de administración. En un equipo, busca poder retirar accesos rápido cuando alguien se va y ver quién tiene acceso a qué.
Errores habituales
- Elegir una contraseña maestra débil. Usa una frase larga que no hayas empleado en ningún otro sitio.
- Importarlo todo y no revisar nada. Cambia primero las contraseñas del correo, el banco y el registrador de dominios, porque esas cuentas pueden restablecer todas las demás.
- No guardar el kit de emergencia. Conserva los códigos de recuperación fuera de línea.
- Compartir un único acceso para todo. Con cuentas individuales puedes revocar un acceso sin cambiarlo todo.
- Ignorar las alertas de seguridad del propio gestor.
Una forma sensata de empezar
Elige un servicio, fija una contraseña maestra larga, activa la verificación en dos pasos y mueve primero tus cuentas más importantes. Después migra el resto poco a poco durante unas semanas. Muchos proveedores ofrecen un plan gratuito o una prueba, así que puedes probar la interfaz con tu forma de trabajar antes de pagar. Compara los detalles en la web de cada proveedor, porque los planes y las funciones cambian.
Ninguna herramienta elimina todo el riesgo. Un gestor reduce el daño de las contraseñas repetidas y de los intentos de phishing, pero sigues necesitando mantener tus dispositivos actualizados y tener cuidado con los enlaces que pulsas.
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